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lunes, 6 de abril de 2026

CORRUPCIÓN Y CIUDADANÍA ELECTORAL EN EL PERÚ: UNA REFLEXIÓN A PUERTAS DE UN PROCESO ELECTORAL

 

CORRUPCIÓN Y CIUDADANÍA ELECTORAL EN EL PERÚ: UNA REFLEXIÓN A PUERTAS DE UN PROCESO ELECTORAL

Walter Galloso – Asesor legal

Resumen

La corrupción en el Perú constituye un problema histórico, estructural y multidimensional que trasciende el ámbito penal y afecta la legitimidad democrática, la provisión de servicios públicos y la confianza ciudadana. La literatura revisada permite sostener que la corrupción no debe ser entendida únicamente como la desviación individual de ciertos funcionarios, sino como una práctica que puede comprometer redes institucionales, sistemas de contratación, patrones de impunidad y formas de captura del poder. A puertas de un proceso electoral, esta discusión adquiere especial relevancia, porque el voto ciudadano puede contribuir tanto a la reproducción como a la contención de dichas prácticas. El presente artículo comenta literatura académica e institucional sobre la corrupción en el Perú y plantea criterios mínimos de prevención democrática para la ciudadanía al momento de elegir a sus representantes. [cita:2][cita:3][cita:25][cita:13]

Palabras clave: CORRUPCIÓN Y CIUDADANÍA ELECTORAL EN EL PERÚ: UNA REFLEXIÓN A PUERTAS DE UN PROCESO ELECTORAL

Walter Galloso – Asesor legal

Resumen

La corrupción en el Perú constituye un problema histórico, estructural y multidimensional que trasciende el ámbito penal y afecta la legitimidad democrática, la provisión de servicios públicos y la confianza ciudadana. La literatura revisada permite sostener que la corrupción no debe ser entendida únicamente como la desviación individual de ciertos funcionarios, sino como una práctica que puede comprometer redes institucionales, sistemas de contratación, patrones de impunidad y formas de captura del poder. A puertas de un proceso electoral, esta discusión adquiere especial relevancia, porque el voto ciudadano puede contribuir tanto a la reproducción como a la contención de dichas prácticas. El presente artículo comenta literatura académica e institucional sobre la corrupción en el Perú y plantea criterios mínimos de prevención democrática para la ciudadanía al momento de elegir a sus representantes. [cita:2][cita:3][cita:25][cita:13]

Palabras clave: corrupción, elecciones, ciudadanía, democracia, integridad pública, Perú.

Introducción

Discutir la corrupción en el Perú a puertas de un proceso electoral no constituye una preocupación coyuntural ni exclusivamente jurídica. Se trata, más bien, de una necesidad cívica vinculada con la calidad de la democracia, la vigencia del Estado de derecho y la responsabilidad política del electorado. Los estudios revisados coinciden en que la corrupción produce efectos económicos, sociales e institucionales severos, pero también subrayan una consecuencia adicional: la normalización del abuso del poder como forma ordinaria de mediación entre ciudadanía y Estado. [cita:1][cita:3][cita:5]

En este escenario, la elección de autoridades no puede reducirse a un acto de adhesión emotiva, propaganda o identificación partidaria superficial. Por el contrario, exige memoria histórica, análisis de trayectoria, vigilancia democrática y una comprensión básica de cómo opera la corrupción en la práctica. Este artículo desarrolla esa discusión desde una perspectiva de comentario de literatura, utilizando fuentes históricas, institucionales y jurisprudenciales para reflexionar sobre lo que la corrupción ha significado en el Perú y sobre las prevenciones que la ciudadanía debería adoptar antes de votar. [cita:2][cita:3][cita:8][cita:11]

La corrupción como problema histórico y estructural

Una de las principales contribuciones de la literatura sobre corrupción en el Perú es haber mostrado que no se trata de un fenómeno aislado ni reciente. La perspectiva histórica desarrollada por Quiroz sostiene que el país ha estado profundamente afectado por prácticas de abuso de recursos públicos, sobrevaloración de compras estatales, cohecho, fraude y manipulación del poder desde etapas tempranas de su vida republicana, lo que ha limitado el desarrollo institucional y económico del país. [cita:25][cita:29]

En esa misma línea, la reseña del Instituto de Estudios Peruanos sobre la obra de Quiroz destaca que la corrupción no puede separarse de la debilidad del Estado de derecho, de la falta de instituciones eficaces de control y de la ausencia de élites políticas comprometidas con el interés general. En otras palabras, la corrupción prospera donde el sistema normativo resulta incongruente con las necesidades públicas y donde los controles institucionales no operan de manera efectiva.[cita:8]

Esta idea resulta fundamental en contextos electorales, pues obliga a abandonar una lectura simplista según la cual la corrupción depende solo de la moral individual del candidato. La literatura revisada muestra que el problema también está asociado a arreglos estructurales: partidos débiles, institucionalidad precaria, baja rendición de cuentas y redes de captura del aparato público. [cita:1][cita:3][cita:8]

La “megacorrupción” de los noventa y sus lecciones

Un punto de inflexión en la comprensión de la corrupción en el Perú fue la experiencia de la década de 1990. Rivera Paz sostiene que en ese periodo el país no enfrentó meros actos dispersos de inconducta funcional, sino una “megacorrupción” dirigida desde el núcleo del poder político, que subordinó instituciones públicas y mecanismos de control a intereses particulares y abiertamente ilícitos. [cita:3]

Según ese análisis, el régimen articuló sobornos, chantajes, prebendas y cooptación institucional para asegurar obediencia política, control de medios y sometimiento de órganos de justicia. El daño principal no fue únicamente la sustracción de fondos públicos, sino la destrucción de la confianza democrática, la erosión del Estado de derecho y la captura de instituciones llamadas precisamente a fiscalizar el poder. [cita:3]

La relevancia de esta literatura para el debate electoral actual es evidente. Enseña que la corrupción no siempre se presenta con el rostro visible del funcionario que recibe una coima; también puede instalarse como método de gobierno, como lógica de reproducción del poder y como sistema de sometimiento institucional. De ahí que votar por liderazgos autoritarios, improvisados o rodeados de operadores cuestionados no sea un asunto menor: puede convertirse en la puerta de entrada a nuevas formas de degradación democrática. [cita:3][cita:11]

Aproximaciones conceptuales: corrupción, ética pública y ciudadanía

Los materiales de formación sobre integridad pública en el Perú definen la corrupción como el mal uso del poder público o privado para obtener un beneficio indebido, económico o no económico, vulnerando principios éticos, normas y derechos fundamentales. Esta definición amplía el enfoque tradicional centrado exclusivamente en el tipo penal y permite entender la corrupción como un problema público que compromete igualdad, imparcialidad y acceso a derechos. [cita:1]

Desde una mirada complementaria, Rowland define la corrupción en el sector público como el abuso de poder para obtener beneficio particular, subrayando que sus manifestaciones pueden darse tanto “de acuerdo con la ley” como “contra la ley”, lo que revela la flexibilidad del fenómeno y su capacidad para ocultarse dentro de procedimientos formalmente válidos. Además, identifica causas formales, culturales y materiales que favorecen su persistencia, entre ellas la tolerancia social hacia privilegios privados, la cultura de ilegalidad y las brechas entre norma y realidad social. [cita:5]

Estas aproximaciones son especialmente útiles para el ciudadano elector porque ayudan a comprender que la corrupción no se limita a grandes escándalos nacionales. También se expresa en clientelismo, favores, uso patrimonial del cargo, direccionamiento de decisiones, tolerancia a la impunidad y banalización del incumplimiento normativo. En consecuencia, prevenir la corrupción desde el voto exige también una cultura política menos indulgente con estas prácticas. [cita:1][cita:5]

Lo que muestra la literatura empírica reciente

La investigación coordinada por Torres sobre sentencias condenatorias de la Corte Suprema entre 2017 y 2022 permite observar con mayor precisión cómo opera la corrupción en el Perú contemporáneo. El estudio analizó 2,096 sentencias identificadas para ese periodo y examinó delitos como cohecho, tráfico de influencias, patrocinio ilegal, peculado, malversación, colusión, negociación incompatible y enriquecimiento ilícito. [cita:2]

Los hallazgos muestran que la corrupción mantiene una fuerte presencia en municipalidades distritales y provinciales, gobiernos regionales, instituciones educativas, hospitales y otros espacios vinculados con administración y contratación pública. Asimismo, el estudio revela patrones como pagos por servicios no realizados, obras sin ejecución real, sobrevaloración, adquisición de bienes defectuosos o “fantasma”, concertación con empresas y uso indebido de recursos estatales para beneficio propio o de terceros. [cita:2]

Este tipo de evidencia resulta particularmente relevante en contextos electorales porque desplaza la discusión desde el plano abstracto hacia las formas concretas en que se lesiona el interés público. No se trata solo de “corrupción” como categoría moral, sino de prácticas específicas que deterioran escuelas, hospitales, carreteras, programas sociales y servicios básicos. En ese sentido, el elector debe comprender que elegir mal no produce únicamente un problema político: puede traducirse en obras inservibles, servicios precarios y exclusión social. [cita:1][cita:2]

Impactos democráticos y sociales de la corrupción

La literatura institucional revisada coincide en que la corrupción afecta la calidad de los servicios públicos, reduce la eficacia del gasto estatal y acentúa desigualdades sociales. El material de estudio sobre corrupción como problema público señala que una contratación mal gestionada, en condiciones desiguales, reduce competitividad, alienta ineficiencia y repercute finalmente en el producto o servicio que recibe la ciudadanía. [cita:1]

De modo similar, Rowland advierte que la corrupción incrementa los costos de bienes y servicios, distorsiona incentivos económicos, preserva redes de complicidad entre élites políticas y económicas, y erosiona la legitimidad estatal. En el plano social, subraya que las clases populares suelen ser las más perjudicadas, pues la corrupción las empuja hacia circuitos informales y les dificulta el acceso efectivo a derechos y prestaciones públicas. [cita:5]

A ello se suma el impacto en la percepción pública. Proética reportó que el Perú alcanzó 30 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 y cayó ocho puntos en cinco años, ubicándose en el puesto 130 de 182 países evaluados. Estos datos no solo reflejan una percepción extendida de corrupción en el sector público, sino también un deterioro persistente en la confianza respecto del funcionamiento institucional del país. [cita:13][cita:18][cita:31]

Corrupción y proceso electoral: riesgos de la amnesia ciudadana

A puertas de una elección, uno de los principales riesgos democráticos es la amnesia ciudadana. La experiencia peruana demuestra que el descrédito de la política no siempre fortalece el voto responsable; muchas veces, por el contrario, facilita la aparición de candidaturas que instrumentalizan el discurso anticorrupción mientras reproducen prácticas clientelares, autoritarias o patrimonialistas. [cita:3][cita:5]

Los materiales de integridad pública advierten, además, que una de las causas más recurrentes de la corrupción en la percepción ciudadana es la fragilidad de los partidos políticos y su tendencia a ver el Estado como botín. Cuando las organizaciones aparecen solo en campaña, sin institucionalidad real ni programas sólidos, el riesgo de captura del aparato estatal por intereses privados aumenta considerablemente. [cita:1]

El contexto electoral reciente también ha mostrado señales preocupantes. Informes periodísticos sobre las elecciones generales de 2026 reportaron la inclusión de postulantes al Congreso con procesos judiciales vigentes, condenas previas o vínculos cercanos con personas investigadas por corrupción u otros delitos graves. Aunque cada caso exige precisión y respeto al debido proceso, la presencia reiterada de estos antecedentes evidencia que el filtrado ético dentro de las organizaciones políticas continúa siendo débil. [cita:11][cita:30]

Prevención ciudadana: criterios mínimos para elegir mejor

A partir de la literatura revisada, puede sostenerse que la prevención democrática frente a la corrupción comienza antes del sufragio. El ciudadano no está llamado a encontrar candidatos moralmente impecables, pero sí puede aplicar criterios básicos de vigilancia que reduzcan el margen de captura, simulación o impunidad. [cita:1][cita:3]

En primer lugar, conviene revisar antecedentes públicos, procesos judiciales, sanciones administrativas, historial patrimonial y redes de financiamiento o contratación que rodean al candidato. En segundo término, debe observarse si la organización política tiene estructura, programa y mecanismos internos de control, o si se trata simplemente de una plataforma electoral temporal. Finalmente, corresponde evaluar el entorno del candidato: operadores, familiares, aliados empresariales y beneficiarios recurrentes de contratos estatales pueden ofrecer señales importantes sobre futuras formas de gestión del poder. [cita:2][cita:11][cita:12]

Del mismo modo, la ciudadanía debe desconfiar de la retórica del “outsider puro” cuando esta no viene acompañada de transparencia, rendición de cuentas y respeto institucional. La literatura sobre la corrupción peruana enseña que los sistemas democráticos no se deterioran únicamente por corrupción tradicional, sino también por la concentración de poder, la eliminación de contrapesos y la normalización del mando personalista. [cita:3][cita:8]

Discusión

La literatura comentada permite arribar a una conclusión central: la corrupción en el Perú no es solo una infracción legal, sino una forma de organización del poder que puede volverse estructural cuando confluyen impunidad, debilidad partidaria, tolerancia social y ausencia de vigilancia ciudadana. Esta constatación obliga a repensar el voto no como una simple preferencia política, sino como una decisión con efectos institucionales de largo plazo. [cita:1][cita:2][cita:3]

Un riesgo especialmente visible en el Perú reciente es la captura de instituciones de control por parte de partidos que dominan el Congreso. Un ejemplo ilustrativo es el comportamiento de las fuerzas políticas que, en el último periodo parlamentario, han incidido en el Ministerio Público —buscando influir en el archivo de investigaciones que los involucran—, en el Tribunal Constitucional —para obtener decisiones que anulen o paralicen procesos en trámite—, en la Junta Nacional de Justicia —promoviendo la destitución de fiscales y jueces incómodos al poder— y en la Defensoría del Pueblo —utilizada, en la práctica, como plataforma para respaldar a actores procesados por corrupción o para relativizar su responsabilidad. Este tipo de intervenciones refleja, en la línea de lo advertido por la literatura sobre megacorrupción y ausencia de políticas de Estado, cómo la corrupción puede traducirse en estrategias de control institucional orientadas a asegurar impunidad y a vaciar de contenido los mecanismos democráticos de fiscalización.

Asimismo, la revisión evidencia que la prevención no puede recaer exclusivamente en jueces, fiscales o entidades de control. Si bien estas instituciones son indispensables, la literatura insiste en que sin respaldo político sostenido y sin participación activa de la sociedad civil, las políticas anticorrupción se reducen con frecuencia a planes declarativos. La experiencia peruana, según Rivera Paz, muestra precisamente el fracaso de estrategias sin voluntad política consistente. [cita:3]

En ese marco, el elector cumple una función decisiva. Su responsabilidad no agota la lucha contra la corrupción, pero sí puede alterar las condiciones de posibilidad de su reproducción. Elegir autoridades con antecedentes graves, tolerar entornos clientelares o premiar discursos autoritarios por mera frustración con la política equivale, muchas veces, a desarmar desde el origen las barreras democráticas frente a la corrupción. [cita:1][cita:3][cita:11]

Conclusiones

La corrupción en el Perú debe ser comprendida como un fenómeno histórico y estructural que ha lesionado el desarrollo institucional, la provisión de servicios públicos y la legitimidad democrática. La literatura revisada demuestra que sus efectos van mucho más allá de la pérdida económica: comprometen derechos, quiebran la igualdad y deterioran la relación entre ciudadanía y Estado. [cita:1][cita:3][cita:25]

La experiencia de la megacorrupción de los años noventa, así como los hallazgos jurisprudenciales recientes sobre peculado, colusión, cohecho y otros delitos, muestran que la corrupción puede adoptar formas sistémicas y normalizarse en distintos niveles de gobierno. Por ello, el proceso electoral representa una oportunidad crítica para discutir no solo candidaturas, sino también modelos de relación entre poder, instituciones y ciudadanía. [cita:2][cita:3]

A puertas de las elecciones, la principal prevención democrática que puede ejercer la ciudadanía es votar con memoria, información y criterio ético. Elegir bien no garantiza por sí solo la erradicación de la corrupción, pero elegir sin vigilancia, sin revisión de antecedentes y sin comprensión del problema facilita su continuidad. La democracia peruana exige, hoy más que nunca, electores menos resignados y más atentos a la integridad de quienes aspiran a gobernarla. [cita:1][cita:11][cita:13]

Referencias

Blondet, C. (s. f.). Reseña del libro «Historia de la corrupción en el Perú» de Alfonso Quiroz. Instituto de Estudios Peruanos.   https://argumentos-historico.iep.org.pe/articulos/resena-del-libro-historia-de-la-corrupcion-en-el-peru/   [cita:8]

Infobae. (2025, 26 de diciembre). Elecciones 2026: listas al Congreso incluyen investigados por corrupción, condenados y familiares de figuras cuestionadas.    https://www.infobae.com/peru/2025/12/27/elecciones-2026-listas-al-congreso-incluyen-investigados-por-corrupcion-condenados-y-fam/  [cita:11]

Proética. (2026, 3 de febrero). Índice de Percepción de la Corrupción 2025.    https://www.proetica.org.pe/indice-de-percepcion-de-la-corrupcion/  [cita:13]

Proética. (2026, 9 de febrero). El Perú cae 8 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción en los últimos cinco años.  https://www.proetica.org.pe/noticias/el-peru-cae-8-puntos-en-el-indice-de-percepcion-de-la-corrupcion-en-los-ultimos-cinco-anos/  [cita:18]

Quiroz, A. W. (2013). Historia de la corrupción en el Perú. Instituto de Estudios Peruanos. [cita:25]

Rivera Paz, C. (2009). Sin política de Estado no hay lucha contra la corrupción. THEMIS Revista de Derecho, 57, 125-132. [cita:3]

Rowland, M. (1998). Visión contemporánea de la corrupción. En La hora de la transparencia en América Latina. El manual de anticorrupción en la función pública (pp. 31-42). Granica/Ciedla. [cita:5]

Torres, D. (Coord.). (2023). Dinámicas de corrupción en el Perú: análisis a partir de sentencias de la Corte Suprema de Justicia. Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú. [cita:2]

Unidad 1 – Material de estudio. (s. f.). Curso MOOC: Introducción a la corrupción como problema público. [cita:1]

Introducción

Discutir la corrupción en el Perú a puertas de un proceso electoral no constituye una preocupación coyuntural ni exclusivamente jurídica. Se trata, más bien, de una necesidad cívica vinculada con la calidad de la democracia, la vigencia del Estado de derecho y la responsabilidad política del electorado. Los estudios revisados coinciden en que la corrupción produce efectos económicos, sociales e institucionales severos, pero también subrayan una consecuencia adicional: la normalización del abuso del poder como forma ordinaria de mediación entre ciudadanía y Estado. [cita:1][cita:3][cita:5]

En este escenario, la elección de autoridades no puede reducirse a un acto de adhesión emotiva, propaganda o identificación partidaria superficial. Por el contrario, exige memoria histórica, análisis de trayectoria, vigilancia democrática y una comprensión básica de cómo opera la corrupción en la práctica. Este artículo desarrolla esa discusión desde una perspectiva de comentario de literatura, utilizando fuentes históricas, institucionales y jurisprudenciales para reflexionar sobre lo que la corrupción ha significado en el Perú y sobre las prevenciones que la ciudadanía debería adoptar antes de votar. [cita:2][cita:3][cita:8][cita:11]

La corrupción como problema histórico y estructural

Una de las principales contribuciones de la literatura sobre corrupción en el Perú es haber mostrado que no se trata de un fenómeno aislado ni reciente. La perspectiva histórica desarrollada por Quiroz sostiene que el país ha estado profundamente afectado por prácticas de abuso de recursos públicos, sobrevaloración de compras estatales, cohecho, fraude y manipulación del poder desde etapas tempranas de su vida republicana, lo que ha limitado el desarrollo institucional y económico del país. [cita:25][cita:29]

En esa misma línea, la reseña del Instituto de Estudios Peruanos sobre la obra de Quiroz destaca que la corrupción no puede separarse de la debilidad del Estado de derecho, de la falta de instituciones eficaces de control y de la ausencia de élites políticas comprometidas con el interés general. En otras palabras, la corrupción prospera donde el sistema normativo resulta incongruente con las necesidades públicas y donde los controles institucionales no operan de manera efectiva.[cita:8]

Esta idea resulta fundamental en contextos electorales, pues obliga a abandonar una lectura simplista según la cual la corrupción depende solo de la moral individual del candidato. La literatura revisada muestra que el problema también está asociado a arreglos estructurales: partidos débiles, institucionalidad precaria, baja rendición de cuentas y redes de captura del aparato público. [cita:1][cita:3][cita:8]

La “megacorrupción” de los noventa y sus lecciones

Un punto de inflexión en la comprensión de la corrupción en el Perú fue la experiencia de la década de 1990. Rivera Paz sostiene que en ese periodo el país no enfrentó meros actos dispersos de inconducta funcional, sino una “megacorrupción” dirigida desde el núcleo del poder político, que subordinó instituciones públicas y mecanismos de control a intereses particulares y abiertamente ilícitos. [cita:3]

Según ese análisis, el régimen articuló sobornos, chantajes, prebendas y cooptación institucional para asegurar obediencia política, control de medios y sometimiento de órganos de justicia. El daño principal no fue únicamente la sustracción de fondos públicos, sino la destrucción de la confianza democrática, la erosión del Estado de derecho y la captura de instituciones llamadas precisamente a fiscalizar el poder. [cita:3]

La relevancia de esta literatura para el debate electoral actual es evidente. Enseña que la corrupción no siempre se presenta con el rostro visible del funcionario que recibe una coima; también puede instalarse como método de gobierno, como lógica de reproducción del poder y como sistema de sometimiento institucional. De ahí que votar por liderazgos autoritarios, improvisados o rodeados de operadores cuestionados no sea un asunto menor: puede convertirse en la puerta de entrada a nuevas formas de degradación democrática. [cita:3][cita:11]

Aproximaciones conceptuales: corrupción, ética pública y ciudadanía

Los materiales de formación sobre integridad pública en el Perú definen la corrupción como el mal uso del poder público o privado para obtener un beneficio indebido, económico o no económico, vulnerando principios éticos, normas y derechos fundamentales. Esta definición amplía el enfoque tradicional centrado exclusivamente en el tipo penal y permite entender la corrupción como un problema público que compromete igualdad, imparcialidad y acceso a derechos. [cita:1]

Desde una mirada complementaria, Rowland define la corrupción en el sector público como el abuso de poder para obtener beneficio particular, subrayando que sus manifestaciones pueden darse tanto “de acuerdo con la ley” como “contra la ley”, lo que revela la flexibilidad del fenómeno y su capacidad para ocultarse dentro de procedimientos formalmente válidos. Además, identifica causas formales, culturales y materiales que favorecen su persistencia, entre ellas la tolerancia social hacia privilegios privados, la cultura de ilegalidad y las brechas entre norma y realidad social. [cita:5]

Estas aproximaciones son especialmente útiles para el ciudadano elector porque ayudan a comprender que la corrupción no se limita a grandes escándalos nacionales. También se expresa en clientelismo, favores, uso patrimonial del cargo, direccionamiento de decisiones, tolerancia a la impunidad y banalización del incumplimiento normativo. En consecuencia, prevenir la corrupción desde el voto exige también una cultura política menos indulgente con estas prácticas. [cita:1][cita:5]

Lo que muestra la literatura empírica reciente

La investigación coordinada por Torres sobre sentencias condenatorias de la Corte Suprema entre 2017 y 2022 permite observar con mayor precisión cómo opera la corrupción en el Perú contemporáneo. El estudio analizó 2,096 sentencias identificadas para ese periodo y examinó delitos como cohecho, tráfico de influencias, patrocinio ilegal, peculado, malversación, colusión, negociación incompatible y enriquecimiento ilícito. [cita:2]

Los hallazgos muestran que la corrupción mantiene una fuerte presencia en municipalidades distritales y provinciales, gobiernos regionales, instituciones educativas, hospitales y otros espacios vinculados con administración y contratación pública. Asimismo, el estudio revela patrones como pagos por servicios no realizados, obras sin ejecución real, sobrevaloración, adquisición de bienes defectuosos o “fantasma”, concertación con empresas y uso indebido de recursos estatales para beneficio propio o de terceros. [cita:2]

Este tipo de evidencia resulta particularmente relevante en contextos electorales porque desplaza la discusión desde el plano abstracto hacia las formas concretas en que se lesiona el interés público. No se trata solo de “corrupción” como categoría moral, sino de prácticas específicas que deterioran escuelas, hospitales, carreteras, programas sociales y servicios básicos. En ese sentido, el elector debe comprender que elegir mal no produce únicamente un problema político: puede traducirse en obras inservibles, servicios precarios y exclusión social. [cita:1][cita:2]

Impactos democráticos y sociales de la corrupción

La literatura institucional revisada coincide en que la corrupción afecta la calidad de los servicios públicos, reduce la eficacia del gasto estatal y acentúa desigualdades sociales. El material de estudio sobre corrupción como problema público señala que una contratación mal gestionada, en condiciones desiguales, reduce competitividad, alienta ineficiencia y repercute finalmente en el producto o servicio que recibe la ciudadanía. [cita:1]

De modo similar, Rowland advierte que la corrupción incrementa los costos de bienes y servicios, distorsiona incentivos económicos, preserva redes de complicidad entre élites políticas y económicas, y erosiona la legitimidad estatal. En el plano social, subraya que las clases populares suelen ser las más perjudicadas, pues la corrupción las empuja hacia circuitos informales y les dificulta el acceso efectivo a derechos y prestaciones públicas. [cita:5]

A ello se suma el impacto en la percepción pública. Proética reportó que el Perú alcanzó 30 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 y cayó ocho puntos en cinco años, ubicándose en el puesto 130 de 182 países evaluados. Estos datos no solo reflejan una percepción extendida de corrupción en el sector público, sino también un deterioro persistente en la confianza respecto del funcionamiento institucional del país. [cita:13][cita:18][cita:31]

Corrupción y proceso electoral: riesgos de la amnesia ciudadana

A puertas de una elección, uno de los principales riesgos democráticos es la amnesia ciudadana. La experiencia peruana demuestra que el descrédito de la política no siempre fortalece el voto responsable; muchas veces, por el contrario, facilita la aparición de candidaturas que instrumentalizan el discurso anticorrupción mientras reproducen prácticas clientelares, autoritarias o patrimonialistas. [cita:3][cita:5]

Los materiales de integridad pública advierten, además, que una de las causas más recurrentes de la corrupción en la percepción ciudadana es la fragilidad de los partidos políticos y su tendencia a ver el Estado como botín. Cuando las organizaciones aparecen solo en campaña, sin institucionalidad real ni programas sólidos, el riesgo de captura del aparato estatal por intereses privados aumenta considerablemente. [cita:1]

El contexto electoral reciente también ha mostrado señales preocupantes. Informes periodísticos sobre las elecciones generales de 2026 reportaron la inclusión de postulantes al Congreso con procesos judiciales vigentes, condenas previas o vínculos cercanos con personas investigadas por corrupción u otros delitos graves. Aunque cada caso exige precisión y respeto al debido proceso, la presencia reiterada de estos antecedentes evidencia que el filtrado ético dentro de las organizaciones políticas continúa siendo débil. [cita:11][cita:30]

Prevención ciudadana: criterios mínimos para elegir mejor

A partir de la literatura revisada, puede sostenerse que la prevención democrática frente a la corrupción comienza antes del sufragio. El ciudadano no está llamado a encontrar candidatos moralmente impecables, pero sí puede aplicar criterios básicos de vigilancia que reduzcan el margen de captura, simulación o impunidad. [cita:1][cita:3]

En primer lugar, conviene revisar antecedentes públicos, procesos judiciales, sanciones administrativas, historial patrimonial y redes de financiamiento o contratación que rodean al candidato. En segundo término, debe observarse si la organización política tiene estructura, programa y mecanismos internos de control, o si se trata simplemente de una plataforma electoral temporal. Finalmente, corresponde evaluar el entorno del candidato: operadores, familiares, aliados empresariales y beneficiarios recurrentes de contratos estatales pueden ofrecer señales importantes sobre futuras formas de gestión del poder. [cita:2][cita:11][cita:12]

Del mismo modo, la ciudadanía debe desconfiar de la retórica del “outsider puro” cuando esta no viene acompañada de transparencia, rendición de cuentas y respeto institucional. La literatura sobre la corrupción peruana enseña que los sistemas democráticos no se deterioran únicamente por corrupción tradicional, sino también por la concentración de poder, la eliminación de contrapesos y la normalización del mando personalista. [cita:3][cita:8]

Discusión

La literatura comentada permite arribar a una conclusión central: la corrupción en el Perú no es solo una infracción legal, sino una forma de organización del poder que puede volverse estructural cuando confluyen impunidad, debilidad partidaria, tolerancia social y ausencia de vigilancia ciudadana. Esta constatación obliga a repensar el voto no como una simple preferencia política, sino como una decisión con efectos institucionales de largo plazo. [cita:1][cita:2][cita:3]

Un riesgo especialmente visible en el Perú reciente es la captura de instituciones de control por parte de partidos que dominan el Congreso. Un ejemplo ilustrativo es el comportamiento de las fuerzas políticas que, en el último periodo parlamentario, han incidido en el Ministerio Público —buscando influir en el archivo de investigaciones que los involucran—, en el Tribunal Constitucional —para obtener decisiones que anulen o paralicen procesos en trámite—, en la Junta Nacional de Justicia —promoviendo la destitución de fiscales y jueces incómodos al poder— y en la Defensoría del Pueblo —utilizada, en la práctica, como plataforma para respaldar a actores procesados por corrupción o para relativizar su responsabilidad. Este tipo de intervenciones refleja, en la línea de lo advertido por la literatura sobre megacorrupción y ausencia de políticas de Estado, cómo la corrupción puede traducirse en estrategias de control institucional orientadas a asegurar impunidad y a vaciar de contenido los mecanismos democráticos de fiscalización.

Asimismo, la revisión evidencia que la prevención no puede recaer exclusivamente en jueces, fiscales o entidades de control. Si bien estas instituciones son indispensables, la literatura insiste en que sin respaldo político sostenido y sin participación activa de la sociedad civil, las políticas anticorrupción se reducen con frecuencia a planes declarativos. La experiencia peruana, según Rivera Paz, muestra precisamente el fracaso de estrategias sin voluntad política consistente. [cita:3]

En ese marco, el elector cumple una función decisiva. Su responsabilidad no agota la lucha contra la corrupción, pero sí puede alterar las condiciones de posibilidad de su reproducción. Elegir autoridades con antecedentes graves, tolerar entornos clientelares o premiar discursos autoritarios por mera frustración con la política equivale, muchas veces, a desarmar desde el origen las barreras democráticas frente a la corrupción. [cita:1][cita:3][cita:11]

Conclusiones

La corrupción en el Perú debe ser comprendida como un fenómeno histórico y estructural que ha lesionado el desarrollo institucional, la provisión de servicios públicos y la legitimidad democrática. La literatura revisada demuestra que sus efectos van mucho más allá de la pérdida económica: comprometen derechos, quiebran la igualdad y deterioran la relación entre ciudadanía y Estado. [cita:1][cita:3][cita:25]

La experiencia de la megacorrupción de los años noventa, así como los hallazgos jurisprudenciales recientes sobre peculado, colusión, cohecho y otros delitos, muestran que la corrupción puede adoptar formas sistémicas y normalizarse en distintos niveles de gobierno. Por ello, el proceso electoral representa una oportunidad crítica para discutir no solo candidaturas, sino también modelos de relación entre poder, instituciones y ciudadanía. [cita:2][cita:3]

A puertas de las elecciones, la principal prevención democrática que puede ejercer la ciudadanía es votar con memoria, información y criterio ético. Elegir bien no garantiza por sí solo la erradicación de la corrupción, pero elegir sin vigilancia, sin revisión de antecedentes y sin comprensión del problema facilita su continuidad. La democracia peruana exige, hoy más que nunca, electores menos resignados y más atentos a la integridad de quienes aspiran a gobernarla. [cita:1][cita:11][cita:13]

Referencias

Blondet, C. (s. f.). Reseña del libro «Historia de la corrupción en el Perú» de Alfonso Quiroz. Instituto de Estudios Peruanos.   https://argumentos-historico.iep.org.pe/articulos/resena-del-libro-historia-de-la-corrupcion-en-el-peru/   [cita:8]

Infobae. (2025, 26 de diciembre). Elecciones 2026: listas al Congreso incluyen investigados por corrupción, condenados y familiares de figuras cuestionadas.    https://www.infobae.com/peru/2025/12/27/elecciones-2026-listas-al-congreso-incluyen-investigados-por-corrupcion-condenados-y-fam/  [cita:11]

Proética. (2026, 3 de febrero). Índice de Percepción de la Corrupción 2025.    https://www.proetica.org.pe/indice-de-percepcion-de-la-corrupcion/  [cita:13]

Proética. (2026, 9 de febrero). El Perú cae 8 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción en los últimos cinco años.  https://www.proetica.org.pe/noticias/el-peru-cae-8-puntos-en-el-indice-de-percepcion-de-la-corrupcion-en-los-ultimos-cinco-anos/  [cita:18]

Quiroz, A. W. (2013). Historia de la corrupción en el Perú. Instituto de Estudios Peruanos. [cita:25]

Rivera Paz, C. (2009). Sin política de Estado no hay lucha contra la corrupción. THEMIS Revista de Derecho, 57, 125-132. [cita:3]

Rowland, M. (1998). Visión contemporánea de la corrupción. En La hora de la transparencia en América Latina. El manual de anticorrupción en la función pública (pp. 31-42). Granica/Ciedla. [cita:5]

Torres, D. (Coord.). (2023). Dinámicas de corrupción en el Perú: análisis a partir de sentencias de la Corte Suprema de Justicia. Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú. [cita:2]

Unidad 1 – Material de estudio. (s. f.). Curso MOOC: Introducción a la corrupción como problema público. [cita:1]

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